Luchador crea cubrebocas con máscaras para enfrentar al coronavirus con estilo

lunes, 06 de abril de 2020

El Hijo del Soberano es un luchador mexicano, y al cancelarse los eventos masivos ha tenido afectaciones en su economía, ya que no puede salir a luchar.

Desafortunadamente llegó a un punto en que no tenía dinero ni siquiera para la comida propia y de su familia, por lo que tuvo que echar mano de su ingenio.

El Hijo del Soberano es un luchador mexicano, y al cancelarse los eventos masivos ha tenido afectaciones en su economía, ya que no puede salir a luchar.

Desafortunadamente llegó a un punto en que no tenía dinero ni siquiera para la comida propia y de su familia, por lo que tuvo que echar mano de su ingenio.

Prácticamente todas las actividades se han suspendido en México para que las personas permanezcan en casa y evitar un contagio de coronavirus que se pueda escapar de las manos de las autoridades, como sucedió en otros países.

Sin embargo, la mayoría de las personas tiene que salir a trabajar para generar ingresos y son ellas las más afectadas por toda esta situación.

La semana pasada tocamos fondo mi familia y yo, no teníamos ni para comer, no teníamos nada. Mi hermana nos ayudó con algo de comida.

Nos cancelaron luchas, nos cancelaron todo. Yo vivo de esto, de los trajes de lucha libre y de la lucha libre; y platicando con mi esposa, ella me dice: ‘¿por qué no haces unos cubrebocas?’, y se me ocurre hacerlos con personajes de lucha libre. Me medí uno, me medí otro hasta que ajustaran bien.

—El Hijo del Soberano

Tengo mi taller desde hace más de 10 años. Mi mamá es costurera de alta; hacía vestidos de novia, entre otras cosas.

A quien se le ocurrió todo esto de la lucha libre es a mi hermano Euforia, él agarraba la máquina para hacer trajes de lucha y me decía que me enseñara a coser, que algún día me iba a ayudar. Él se fue a luchar a la Ciudad de México y yo me regresé; me pasó moldes de máscaras para que practicara, y con ayuda de mi mamá empecé a hacer mis máscaras porque no me gustaba cómo las dejaban los mascareros de aquí (Torreón).

Esa experiencia le ha servido para elaborar ahora estas mascarillas, ya que tenía la tela y en algunos lugares estos artículos se están agotando, además de que no son desechables.

Cuando la cosa se pone difícil, la opción es ¡luchar!

Desafortunadamente llegó a un punto en que no tenía dinero ni siquiera para la comida propia y de su familia, por lo que tuvo que echar mano de su ingenio.

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